Visitaron funcionarios del BICSA fábrica de tabaco torcido “La Corona”

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Visitaron funcionarios del BICSA fábrica de tabaco torcido “La Corona”.

Por: Beatriz Granado, Banco Internacional de Comercio S.A. 

Directivos y especialistas del Banco Internacional de Comercio, S.A., BICSA, visitaron la Fábrica de Tabaco Torcido La Corona “Miguel Fernández Roig” ubicada en el municipio Cerro de la capital cubana, invitados por homólogos del Grupo Empresarial del Tabaco de Cuba.

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BICSA acompaña a este sector empresarial en la consolidación de la estrategia de desarrollo económico y social del país a través de actividades de financiamiento que posibilitan nuevas oportunidades de negocios y fortalecen el sector productivo.

El objetivo de la visita fue conocer directamente el proceso de fabricación de algunas marcas de puros habanos como son Montecristo y Romeo y Julieta; asimismo identificar necesidades financieras y valorar las posibilidades de ampliación de los servicios y productos que el BICSA pone a disposición de los clientes.

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Entre los funcionarios de la entidad productora que atendieron a la comitiva nuestra estuvieron Carmen Bequer, directora general, Isbel García, directora económica y Odalis Lara, lectora de tabaquería (1).

Por el BICSA participaron las especialistas en negocios Madayme Viña, Mayte Reyes, Marina Meilan, María C. Ravelo y Eilen Sobrado. Por la dirección de transferencia participó Dianelis López y Anieska Alcaide, como asesora jurídica. La parte directiva estuvo integrada por Yanet Avello, gerente comercial de la Sucursal Plaza, además de Yoryelis Valdés y Cosette Gómez, directoras de negocios y riesgos respectivamente.

El Banco Internacional de Comercio, S.A. agradece al colectivo de trabajo “La Corona”, por la acogida ofrecida y de manera especial a la compañera Odalis Lara por su valiosa atención.

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(1) Los Lectores de tabaquería son una tradición nacida en La Habana en 1865. Este oficio contribuyó de forma masiva a elevar la cultura de muchas familias cubanas dedicadas a la elaboración de puros. Esta práctica se transformó en Patrimonio Cultural de la Nación, reconociendo así la singularidad de esta tradición que no existe en ninguna otra parte del mundo. Cuba aspira también a que el oficio del lector en las fábricas de tabaco sea incluido por la Unesco en su lista de Patrimonio Intangible de la Humanidad.

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